Análisis de lo producido por un equipo interdisciplinario a lo largo de dos décadas de investigaciones vinculadas al Patrimonio Rural y al Turismo en el noreste de Santa Cruz
La siguiente investigación tiene como fin la realización de un análisis exhaustivo de un conjunto de 7 proyectos de investigación que tienen como eje central la conservación del Patrimonio Cultural y el desarrollo turístico del noreste de Santa Cruz. Estos proyectos han sido llevados adelante por un equipo interdisciplinario perteneciente a la Unidad Académica de Caleta Olivia, Universidad Nacional de la Patagonia Austral. El equipo de investigación desarrolla estudios desde el año 2000 y, a lo largo de 8 proyectos institucionales gestionados, procuran rescatar, recuperar y revalorizar el mundo rural, como parte del patrimonio cultural del noreste de Santa Cruz. Teniendo en cuenta el aspecto económico del turismo, dichos proyectos se vinculan con la gestión sustentable de la actividad sobre el medio ambiente social y el desarrollo local. A lo largo de esta investigación se lograron identificar cambios y continuidades vinculados a los objetivos planteados de los proyectos analizados y su efectiva realización, la producción académica y la continua incorporación de nuevos especialistas, así como las dificultades que se presentaron. Para el logro de los objetivos propuestos se determinó el uso de una metodología exploratoria, de indagación documental, bibliográfica y testimonial de los distintos proyectos. Estos análisis pretenden ser útiles para reflexionar y orientar las futuras líneas de trabajo, identificar y profundizar determinadas variables sobre la problemática de la conservación del Patrimonio Cultural de Santa Cruz, así como también generar reflexiones y propuestas en materia de puesta en valor patrimonial desde el turismo.
- Research Article
78
- 10.2307/1565080
- Mar 1, 1995
- Journal of Herpetology
Temporal Fluctuations in Abundances of Anuran Amphibians in a Seasonal Amazonian Rainforest
- Book Chapter
- 10.52501/cc.239.15
- Dec 1, 2024
Las sociedades contemporáneas, tanto en el ámbito urbano como en el rural, y en los distintos niveles de organización social: internacional, nacional, regional y comunitario, se enfrentan al reto de alcanzar mejores condiciones de bienestar para la población. Con ese afán, distintos órdenes de gobierno, la iniciativa privada y organizaciones de la sociedad civil han generado diversas propuestas y acciones encaminadas a alcanzar una mayor calidad de vida de las personas, tener mayor crecimiento y desarrollo económico, conservar los recursos naturales y mantener el equilibrio ecológico. En este marco se logra observar que, a pesar de los esfuerzos realizados, tanto los órganos de gobierno como las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales presentan múltiples limitantes para la actuación y atención de las necesidades y problemáticas de la población, especialmente a nivel local-comunitario. Como respuesta natural e iniciativa ciudadana, se ha dado la conformación de agrupaciones de la sociedad civil, las cuales han propuesto alternativas de solución y generan acciones colectivas encaminadas a atender dichas necesidades y problemáticas. Algunas de las iniciativas promovidas por este tipo de agrupaciones implican el aprovechamiento del patrimonio biocultural, el equipamiento y adecuación de espacios urbanos, actividades, zonas productivas y las áreas naturales, así como los conocimientos y capacidades de la población para el trabajo y la producción. Un sector socio-productivo relevante en este sentido es el turismo, tomando en cuenta la gran capacidad que posee para generar recursos económicos, crear empleos, desarrollar infraestructura y servicios, democratizar las actividades productivas, difundir los valores sociales del patrimonio natural y cultural, entre otros aspectos positivos. El Comité de Desarrollo Turístico de Oxolotán es, en sí mismo, una muestra de la capacidad de desarrollo local. A lo largo de su existencia ha cobrado interés por parte de la propia población local, de otras agrupaciones, así como de las instituciones gubernamentales de distintos niveles que tienen injerencia en dicha localidad. De esta manera, el Comité se asume como el ente competente a nivel local para realizar la gestión de la actividad turística e incidir en el desarrollo comunitario. A lo largo de sus aproximadamente cinco años de trayectoria ha obtenido diversos logros, entre los que se pueden mencionar: reconocimiento local e institucional, financiamiento, infraestructura, capacitación y equipamiento, entre otros. No obstante, los esfuerzos realizados y como parte de su quehacer colectivo, dicha agrupación se enfrenta a distintas problemáticas, tanto de aspectos sociales como económicos, así como también del medio natural en que se encuentra; igualmente cuestionamientos y necesidades de la propia organización interna, sin olvidar aquellas relacionadas con la intervención de entes externos que influyen en la dinámica organizacional y comunitaria. A nivel grupal se logra observar también que el Comité presenta distintas limitaciones para el desempeño de sus tareas, algunas de las más visibles se relacionan con la percepción general de la población, en cuanto a que no se cuenta con la claridad suficiente respecto de los propósitos, metas, alcances y rumbo de este. También se distingue poca estabilidad en la participación, presentación de iniciativas y puesta en práctica de las acciones planteadas por parte de sus integrantes. Conocer más a fondo y analizar estos y otros aspectos relacionados con la organización comunitaria y la gestión del turismo permitirán vislumbrar estrategias orientadas al desarrollo local y la actividad turística en ese contexto.
- Research Article
- 10.36260/627exr08
- Apr 1, 2025
- Revista Boletín Redipe
La educación para ser se entiende como la formación integral del ser humano. La cual implicaría configurar toda una forma de ser, que no se reduce a poseer un saber o tener un saber hacer. Involucra la inteligencia y las habilidades, pero también los valores, las emociones, las actitudes y sobre todo las virtudes. El ser de la persona es su vida humana, mejor, como ser socio-natural, y la educación debe ayudarle a formarse para todo lo que ella implica, necesita y aspira. La virtud era para los antiguos griegos la forma plena de ser, aquella excelencia que puede desarrollar cada quien. Una educación basada en virtudes podría ayudar a la formación integral, para todo lo que es el ser humano, porque el logro de la virtud requiere el desarrollo de las capacidades, la gestión de las emociones, el fortalecimiento del físico y la realización de los valores. Hoy nos parece que el sentido de la vida, el propósito que se nos presenta para nuestra existencia en las sociedades contemporáneas, se ha visto disminuído de la plenitud de ser al reduccionismo de tener. Es la conformación de la identidad a partir del individualismo y el consumo que reduce el poder ser al poder tener. Aquí encontramos uno de los retos actuales de una educación para ser, a saber, que no se vea limitada a una instrucción para el saber hacer o a un adoctrinamiento que reduce nuestra vida a la aspiración de tener. La educación para ser implica también saber ser con el otro. Es en comunidad como adquirimos nuestra humanidad y nos educamos; es en colaboración y solidaridad como nos humanizamos; y, también, es gracias a nuestra tradición, ese legado que nos brinda el otro, como nos educamos. Una educación para ser implicaría la formación integral para el logro de las virtudes, a partir del encuentro con el otro y sostenidos por la tradición que heredamos. Recordemos nuestra tradición: “Nadie educa a nadie y nadie se educa a sí mismo, las personas se educan entre sí con la mediación del mundo” Paulo Freire. Esta reflexión zse recoge de manera mucho más amplia en los dos primeros artículos del presente número de la Revista Redipe 14/4. En particular en el aparte Editorial que desarrolla el pedagogo Julio César Arboleda, y desde el cual presenta algunos aspectos del componente teórico conceptual de su “propuesta “Pedagogía Comprensivo edificante”, una apuesta que ofrece, además, dispositivos reflexivos y metodológicos para potenciar procesos educativos, didácticos, curriculares, evaluativos y discursivos, entre otros, en razón de que la educación alcance su Ser, su significado y sentido, los cuales aparcan en la formación de los potenciales que permitan a los humanos ser mejores coexistentes del tejido socionatural, mejores seres ótricos, que cuidan del otro humano y de lo otro no humano, con una musculatura interónoma que lo hace menos vulnerable a los agobios del ego interior al Yo, y del ego exterior que configura el poder erosivo que agrede humanidad y naturaleza”. Veamos una síntesis de cada uno de los trabajos de la publicación en referencia. LA REALIDAD EDUCATIVA FRENTE AL SER DE LA EDUCACIÓN, Julio César Arboleda, Redipe. El ser se enrarece a los ojos que miran sin luz, se pierde en quienes no se entregan entrañablemente a la coexistencialidad. La realidad es de la intensidad de la luz con que se mire: se desdibuja como “realidad” propia, como “tu” realidad, si no ves más que con los ojos de tu mismidad, de tu interés particular, del peso de tu ego; se esclarece con la mirada que advierte a la humanidad y la naturaleza como un plexo de vida común cuya fortaleza depende de qué tanto recibamos y alojemos al “próximo”: al otro humano y a lo otro existencial, es decir, que la majestad de nuestra mirada está determinada por nuestros potenciales ótricos para acoger al otro y lo otro de la vida integrada. Ensimismados, separados no podremos apreciar la realidad del ser ni ser la vida misma; apareceremos, seremos luz, si bordamos nuestra existencia para enlucir el tejido existencial. El ser de la educación habita en los procesos educativos “presenciales”, que constituyen y promueven hechos por la vida, realidades ótricas construidas por seres con grandeza para coexistir, con potenciales cognitivos, valóricos y actitudinales, entre otros, puestos al servicio común, bienes, insumos para tejer el plexo socio-natural. La realidad educativa es aún poco visible para la educación misma. Pues ésta se ha extraviado de su Ser, el cual se enciende en quienes ganan luz en su existencia, en quienes se dan, se abandonan, con pasión y compasión, a la tarea de tejer vida. EL SENTIDO DE LA VIDA EN LA ANTROPOLOGÍA Y LA ÉTICA DE LEVINAS, Pedro Ortega Ruiz, Universidad de Murcia. El autor aborda en este trabajo la posibilidad de preguntar por el sentido de la vida dado el contexto social desfavorable. Distingue el autor entre una antropología ontológica y otra ética, la que se remite a la metafísica y la que remite a la ética como experiencia del sufrimiento. Describe el sentido de la vida desde la perspectiva levinasiana, identificado en la acogida al otro, en el encuentro con el otro, resaltando que no es posible el sentido de la vida desde una antropología metafísica, idealista. Defiende una ética material, compasiva, que permite asumir la circunstancia que envuelve la vida del ser humano de hoy. Reclama la referencia a la antropología y a la ética, y con ella se nos abre la puerta a dar una respuesta, razonablemente adecuada, a la pregunta por el otro, al sentido de la vida. Sin esta referencia, la búsqueda del sentido de la vida cae en el vacío, en la nada. IMPACTO DE LA EVALUACIÓN POR PARES EN LÍNEA Y CREACIÓN DE NARRATIVAS DIGITALES: REDUCIENDO EL DESGASTE ACADÉMICO Y MEJORANDO EL COMPROMISO Y LA AUTOEFICACIA DEL APRENDIZAJE. Yun- Ting Huang, Universidad Providence, Taichung, Taiwán. Su autora manifiesta que la tecnología digital ha aportado diversas formas y perspectivas a la educación, ya que su integración en la enseñanza promueve enfoques más diversos e innovadores, lo que contribuye a mitigar el desgaste académico de los estudiantes. Con el objetivo de reducirlo y mejorar su compromiso y autoeficacia en el aprendizaje, así como de superar las limitaciones inherentes a modelos de enseñanza habituales, este estudio se propone transformar los métodos tradicionales de evaluación— predominantemente basados en calificaciones obtenidas en exámenes— mediante un enfoque que ofrezca a los estudiantes múltiples oportunidades de expresión. Este se centra en valorar los cambios y el crecimiento en los procesos de aprendizaje de los estudiantes; fomentar su aprendizaje cognitivo de orden superior y profundizar en sus experiencias de aprendizaje en general. El trabajo adopta una combinación de evaluación por pares en línea y narrativa digital en el contexto del curso electivo de pregrado “Entrenamiento Integral en Lengua Española”, impartido por el Departamento de Lengua y Literatura Españolas de la Universidad Providence en Taiwán. A lo largo de un semestre, el estudio investiga cómo el docente integra, de manera progresiva, la evaluación por pares en línea y la narrativa digital en el currículo. Asimismo, examina y analiza su impacto en el desgaste académico de los estudiantes, así como en su compromiso y su autoeficacia en el aprendizaje. Simultáneamente, se busca comprender los desafíos, las transformaciones y la retroalimentación experimentados por los estudiantes como resultado de este enfoque. Además, se exploran las dificultades y desafíos a los que el docente tiene que hacer frente durante la implementación de esta actividad didáctica, así como las estrategias empleadas para superarlos. En definitiva, la investigación realiza un análisis exhaustivo de la retroalimentación estudiantil respecto a este método de enseñanza, así como de las reflexiones del docente, proporcionando, finalmente, recomendaciones didácticas específicas. TRAINING AND FUTURE SKILLS OF NEW PROFESSIONALS FOR SUSTAINABLE ENVIRONMENTS. Vanessa Panesso Patiño, Lidisbeth Cardoso Camejo, Walter Iván Abanto Vélez, Institución Universitaria Antonio José Camacho, Cali – Colombia- Universidad César Vallejo, Piura – Perú- Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, La Habana – Cuba. Nowadays, it is important to develop skills in the human talent of organizations and so that they can compete as an intelligent and innovative organization. Investing in an organization’s human talent should be part of the mission of every entity in a globality of new technologies and artificial intelligence. Communication skills, collaboration, teamwork, creativity, resilience etc. are still important today. LECTURA DE LITERATURA INFANTIL COLOMBIANA PARA EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO CRÍTICO. Luz Myriam García Camacho, Zahyra Camargo Martínez, Graciela Uribe Álvarez, Universidad del QuindíoRUDECOLOMBIA. Su propósito es evidenciar la relación existente entre la lectura crítica y la literatura infantil colombiana para el desarrollo del pensamiento crítico en la educación básica primaria. La pregunta central que guía esta revisión es: ¿Qué características tienen los estudios realizados sobre lectura crítica y literatura infantil en estudiantes y docentes de Educación Básica? Para responder a esta pregunta, se analizaron 54 textos académicos publicados entre los años 2004 y 2020 seleccionados de bases de datos como Scielo, Redalyc, Dialnet, Mendeley, Google Scholar, Scopus y Academia. Las variables de análisis incluyeron referentes teóricos, contextos educativos, metodologías e instrumentos, así como las variables biométricas, entre ellas, la base de datos, el año de publicación, el tipo de publicación, los autores, el país y el idioma. Se estableció como objetivo general: identificar las características de los estudios que se han elaborado sobre lectura crítica y literatura infantil en Educación Básica. CRÍTICA LITERARIA Y DIDÁCTICA DE LA LITERATURA: UN VÍNCULO DIALÓGICO PARA LA FORMACIÓN DE LECTORES CRÍTICOS. Frak Torres Vergel, Universidad Umecit, Panamá. Examina la relación entre la crítica literaria y la didáctica de la literatura, considerando su papel en la formación de lectores críticos. Para ello, se analiza el concepto de crítica literaria y sus principales corrientes. Asimismo, se repasan las transformaciones en la enseñanza de la literatura y su tránsito hacia modelos que priorizan la participación del lector escolar y la construcción colectiva de significados. En síntesis, se destacan tres ideas: el valor de una crítica viva y transformadora, capaz de dialogar con las problemáticas contemporáneas; la importancia de una educación literaria que supere modelos tradicionales, promoviendo una experiencia formativa que vincule la literatura con la realidad sociocultural y fortalezca el pensamiento crítico en el aula; y la necesidad de que la didáctica literaria fomente un enfoque interdisciplinario que integre diversas corrientes críticas para desarrollar la competencia literaria del estudiante. PERCEPCIÓN DE ESTUDIANTES DE UN PREGRADO EN MEDICINA SOBRE EL SEMILLERO DE INVESTIGACIÓN. Carlos Torres Madrid, Mónica Rocha Carrascal, Corporación universitaria Rafal Núñez. Cartagena de Indias – Colombia. La percepción que los estudiantes de medicina tienen sobre su experiencia en semilleros de investigación puede influir significativamente en su motivación y en su desarrollo profesional futuro. Es por esto que el presente estudió buscó indagar sobre la percepción de los estudiantes de Medicina vinculados al semillero GINUMED de la Corporación Universitaria Rafael Núñez, Cartagena – Colombia. AVANCES TECNOLÓGICOS PARA EL MANEJO DEL COMPORTAMIENTO EN EL ENTORNO ESCOLAR: UNA REVISIÓN SISTEMÁTICA. Sacanambuy, A., GómezDelgado, Y.A., Zambrano, C., Hidalgo, J.,López, C.5 y Achicanoy, W, Universidad de Nariño. Artículo de revisión, orientado a explorar los avances tecnológicos implementados en el entorno escolar para gestionar el comportamiento en el aula, con el fin de identificar tendencias y desafíos futuros en su aplicación educativa. Siguiendo los lineamientos de la declaración PRISMA, se llevó a cabo una búsqueda sistemática en las bases de datos especializadas Scopus, EBSCO, Scielo y Science Direct, incluyendo investigaciones publicadas en inglés entre 2010 y 2021 que analizaron el uso de tecnología (dispositivos electrónicos, software y aplicaciones) en la gestión del comportamiento en el aula. Se analizaron 473 artículos, de los cuales 30 cumplieron con los criterios de inclusión. Los resultados se organizaron de acuerdo con las características de los estudios analizados, considerando factores como el perfil de los participantes, el año de publicación, la metodología utilizada, el contexto educativo, el marco teórico adoptado y la formación de los autores y autoras. Los resultados evidencian que la integración de tecnologías en la educación debe ser tratada desde un enfoque interdisciplinario, adaptado a las diferentes etapas del ciclo vital de los estudiantes. Además, se destaca la efectividad de los mecanismos de modificación conductual que, al ser implementados con tecnologías, mejoran el comportamiento y el rendimiento académico, especialmente en estudiantes con necesidades especiales. También se identifica la necesidad de adoptar un enfoque transdisciplinario que combine distintas áreas del conocimiento para optimizar el uso de la tecnología en el ámbito educativo.
- Research Article
- 10.21829/myb.2023.2932638
- Dec 22, 2023
- Madera y Bosques
En las últimas décadas, la actividad antropogénica ha impulsado la deforestación o sustitución de los ecosistemas naturales, en particular los bosques, lo que a su vez ha reducido su capacidad para brindar una gama de servicios ambientales importantes para asegurar el bienestar humano. El entender cómo es la dinámica de cambio de uso de suelo e identificar sus principales impulsores es clave para la generación de estrategias específicas para cada región. El objetivo principal de este estudio fue comprender y predecir las dinámicas de cambio de uso de suelo y vegetación en tres cuencas de México (Ameca-Mascota en Jalisco, Del Carmen en Chihuahua y Jamapa en Veracruz) con diferentes niveles de deforestación, a lo largo de un período de 25 años. Esto incluyó el análisis de tendencias históricas, la identificación de factores biofísicos y socioeconómicos que contribuyen a la deforestación, y la evaluación de escenarios futuros de deforestación para los años 2026 y 2041 utilizando cadenas de Markov. Los resultados sugieren que la dinámica de cambio de uso suelo y vegetación en los últimos 25 años tiende hacia a la deforestación, y las proyecciones a futuro sugieren que esta dinámica de deforestación no va a cambiar para los años del 2026 y 2041. En las tres cuencas los dos impulsores más significativos fueron la distancia a caminos y al borde de la vegetación, lo que sugiere que la deforestación es mayor en zonas cercanas a los caminos y a los bordes de la vegetación. Esta información es clave para generar estrategias de conservación y restauración en las tres cuencas para revertir la tendencia de deforestación actual y futura.
- Book Chapter
6
- 10.5477/cis/ds.6.145-167
- Oct 1, 2015
El control del tiempo ha sido un símbolo de poder a lo largo de la historia de la humanidad ocupando el centro de muchos conflictos sociales. No es baladí que durante la Revolución Francesa se formulase una propuesta de calendario republicano o que durante la Revolución Industrial los principales movimientos obreros tuvieran como hito la reducción de la jornada laboral1. Esta perspectiva histórica permite recordar que la organización social del tiempo es un viejo problema que emerge en la sociedad contemporánea con nuevos conflictos que buscan nuevas soluciones. Las razones de esta repetida emergencia deben buscarse en las transformaciones sociales que experimenta la sociedad occidental a lo largo de las últimas décadas del siglo XX. Estas transformaciones se deben, por un lado, a los cambios socioeconómicos que suceden a la crisis de la ocupación de los años 70 y, por otro lado, a los cambios sociodemográficos que supone la mayor presencia femenina en el mercado de trabajo, el envejecimiento de la población y la ausencia masculina en el ámbito doméstico. La flexibilidad del mercado de trabajo y la doble presencia femenina son algunas de las consecuencias que se suceden a estos cambios que, a su vez, ponen en cuestión la organización industrial del tiempo. Con el fin de dar respuesta a las necesidades sociales emergentes en el nuevo contexto, surge la idea de revisar el modelo temporal vigente desde el inicio de la industrialización.
- Single Book
- 10.26820/978-9942-654-00-7
- Jun 26, 2024
¡Queridos y estimados lectores...! Es un verdadero honor presentarles el libro que lleva por título: “Enfermería en Gineco-Obstetricia”. Esta obra es resultado del arduo trabajo y la dedicación de un grupo de profesionales en el campo de la salud de la mujer. A lo largo de sus páginas se exploran los temas esenciales de la gineco-obstetricia, abordando tópicos cruciales que afectan a las mujeres en diferentes etapas de su vida reproductiva. Entre estas temáticas se destacan: Fundamentos de Gineco-Obstetricia En este libro, se discuten los aspectos fundamentales de la gineco-obstetricia. Desde la anatomía y fisiología del sistema reproductor femenino hasta los principios básicos de la atención prenatal y posparto, ofrecemos una base sólida para los profesionales de enfermería. Salud de la mujer a lo largo de su vida Se explora cómo los cuidados preventivos, la educación y la promoción de la salud pueden influir en la calidad de vida de las mujeres en todas las edades. Desde la adolescencia hasta la menopausia, el objetivo es empoderar a las mujeres para que tomen decisiones informadas sobre su bienestar. Problemas de salud en Gineco-Obstetricia Se enfrentan desafíos específicos en la atención de la salud femenina. Se discuten las afecciones comunes, como los trastornos menstruales, las infecciones del tracto genital y las complicaciones obstétricas. Se hace énfasis en la prevención, el diagnóstico temprano y la gestión efectiva. Evaluación inicial de la gestante La evaluación inicial de una mujer embarazada es crucial para garantizar un embarazo saludable. Es importante aprender a identificar factores de riesgo, evaluar el bienestar fetal y establecer un plan de atención personalizado. La seguridad de la madre y el bebé es una prioridad. Asistencia en el embarazo de alto riesgo Las situaciones de alto riesgo requieren una atención especializada. Se abordan las complicaciones obstétricas más relevantes, como la hipertensión, la diabetes gestacional y las anomalías placentarias. Atención durante el parto y el postparto El momento del parto es único y crucial para el desarrollo de la vida. Se describen las intervenciones de enfermería durante el trabajo de parto, el parto y el período posparto. Desde el apoyo emocional hasta la monitorización clínica, brindando asistencia a la mujer en cada paso del camino. Cuidados en el puerperio y recuperación El puerperio es una fase crucial para la recuperación física y emocional de la madre. Se es estudian los cuidados posparto, la lactancia materna y la adaptación a la nueva vida con el bebé, el objetivo de este capítulo es brindar apoyo integral a las mujeres en esta etapa de transición. Enfermería en Gineco-Obstetricia Este capítulo final constituye una guía y herramienta valiosa en su práctica diaria. para los profesionales de enfermería comprometidos con la salud y el bienestar de las mujeres.
- Research Article
- 10.5209/dmae.99147
- Mar 7, 2025
- De Medio Aevo
Tras su coronación en Segovia en 1474, la reina Isabel I de Castilla comenzó un premeditado proceso de administración y uso estratégico de los bienes de la Corona Castellana debido a la falta de plata para costear las guerras que marcaron los inicios de su reinado. No fue escaso el Tesoro acumulado por los monarcas Trastámara a lo largo de los siglos bajomedievales, llegando a reunir un conjunto considerable de objetos suntuarios con una clara intención performativa y memorística a partir de los primeros años del siglo XV. Fue en el Alcázar de Segovia donde el esplendor de las arcas castellanas vio cumplido su propósito representativo, configurándose como el espacio de referencia para la custodia y la exhibición del patrimonio dinástico. Este artículo examina la resignificación, uso y recepción de los bienes del Alcázar por parte de la reina, explorando tanto los matices de género que ofrecían como su funcionalidad en la construcción de la memoria familiar e identitaria. Además, analiza tanto la relación de los miembros del linaje con este tipo de tesoros como los mecanismos de reutilización simbólica llevados a cabo a lo largo de las generaciones, evidenciando la compleja interrelación entre la economía y las artes en la Castilla tardomedieval.
- Research Article
1
- 10.47197/retos.v0i39.77956
- May 5, 2020
- Retos
Entendiendo que entrenar no siempre significa alcanzar la independencia funcional para un adulto mayor (AM), ni desentrenar perderla, se crearon 4 categorías para valorar el efecto a largo plazo de un programa multicomponente físico-cognitivo sobre el nivel de independencia en sus usuarios. Se evaluaron 25 AM sanos (69.74±5.36 años) a lo largo de dos años, considerando 2 periodos de Entrenamiento (E1, E2; 8 meses cada uno) y Desentrenamiento (D1, D2; 3 meses + 1 de evaluación). Se analizó la agilidad (Time Up&Go Test) por su relación con la marcha y la prevención de caídas. Los cambios de categoría entre periodos se analizaron mediante el test exacto de Fisher, seguido de un ANOVA de medidas repetidas para comparar el análisis tras ambos enfoques. Aunque la agilidad mostró una mejora significativa al entrenar, mayor en E1 que en E2, el porcentaje de participantes independientes funcionalmente fue mayor en E2. En términos de desentrenamiento, la comparación por pares mostró pérdidas superiores durante D2, aunque esto no impidió que más de la mitad de los participantes alcanzaran la independencia funcional en este segundo periodo. Ambos análisis son complementarios y clarifican el beneficio del programa a largo plazo en la agilidad de la población adulta. Abstrat. Exercise training does not ensure functional independence among elders, neither detraining means to lose it, so 4 categories where designed in order to analyse the long-term effects of a multicomponent physical-cognitive training program over their users’ functional independence. A total of 25 healthy elders (69.74±5.36 years old) were assessed during two years, including 2 periods of training (T1, T2; 8 months each one) and detraining (D1, D2; 3 months + 1 of testing). Agility (Time Up&Go Test) was analysed because of its relationship with gait and fall-prevention. The exact Fisher’s test was considered to analzse between-period category changes, followed by a Repeated Measures ANOVA, to compare the results in both approaches. Although agility showed significant improvements following training, larger in T1 compared to T2, the percentage of independent participants was higher in T2. In terms of detraining, paired comparison showed larger losses during D2. However, more than half of participants reached the physical independence during this second period. Both analyses are complementary and clarify the long-term benefits of this training program for the agility of the elderly population.
- Research Article
1
- 10.18002/analesdeveterinaria.v13.8906
- Jan 2, 1967
- Anales de la Facultad de Veterinaria de León
Previa revisión bibliográfica sobre taxonomía. metódica y epizotiología, se han estudiado algunos factores epizotiológicos de la infestación por Trichostrongylidae en los ovinos de León, partiendo de material de matadero recogido durante un año y mediante análisis coprológicos efectuados también a lo largo de un año sobre un rebaño típico de la región. La parasitación es muy frecuente (97.9 %). pero la magnitud media de la infestación no es muy alta (822 vermes por animal), siendo los animales de uno a dos años los más afectados. Las especies más comunes son: Ostertagia (Osteragia) circumcincta, O. (O) trifurcata, Trichostronylus axei, T. colubriformis, T. vitrinus, Nematodirus filicollis y N. spathiger. En la epizotiología se observa una tendencia estacional, con infestaciones más intensas en los períodos enero-abril y junio-septiembre. Igualmente, la eliminación de huevos en las heces alcanza su máximo en primavera, siendo ligeramente inferior a final de verano y de muy escasa importancia en la última parte del año. Se propone una interpretación de la epizotiología de las infestaciones por Trichostrongylidae, coordinando los datos disponibles sobre geoclimatología y los relativos a la relación parásito-hospedador.
- Research Article
- 10.6018/rie.544661
- Jan 7, 2025
- Revista de Investigación Educativa
The degree in Pedagogy incorporates the Practicum as a compulsory module consisting of three subjects, which aims to apply and complement the knowledge acquired in the academic training, and to promote the development of skills that prepare students for the exercise of professional activities. This article presents the evolution of the self-perception of students in the Pedagogy Practicum at the University of Barcelona on the extent to which the learning outcomes achieved throughout the degree provide evidence of the level of development of the competencies established in the degree. A descriptive study has been developed, based on a survey research with the cohort of students who started the degree of Pedagogy during the academic year 2016-2017 and finished their studies in 2019-2020, in a longitudinal design in which 128 students have participated. The instrument used is the CADC, Competence Performance Appreciation Questionnaire, which also includes evaluations on the external practices, the final score in the self-evaluation of the subject and its link with the Final Degree Project. The main results obtained indicate that, throughout the pedagogy degree, significant improvements are observed in both general and specific competencies. However, it is the specific competencies that are perceived to be more developed, especially after having completed the external internships. The methodological difficulties of having a valid and reliable competency evaluation instrument and a desirable gender-specific analysis stand out as limitations. The study has led to conclude the positive perception of the students on the level of competence development, which increases significantly throughout the course, especially in the subject of External Practices and the goodness of the educational design of the three subject curricula involved in the Practicum of the degree of Pedagogy. El grado en Pedagogía incorpora el Prácticum como una materia obligatoria configurada por tres asignaturas, que pretende aplicar y complementar los conocimientos adquiridos en la formación académica, y favorecer el desarrollo de competencias que preparen a los y las estudiantes para el ejercicio de actividades profesionales. Este artículo presenta un análisis de la evolución de la autopercepción que tiene el alumnado del Prácticum de Pedagogía de la Universidad de Barcelona sobre en qué medida los resultados de aprendizaje logrados a lo largo del grado aportan evidencias sobre el nivel de desarrollo de las competencias establecido en la carrera. Para ello, se lleva a cabo un estudio descriptivo, basado en una investigación por encuesta con la cohorte de alumnos que empezaron dicho grado el curso 2016-2017 y finalizaron sus estudios en 2019-2020, a través de un diseño longitudinal en el que participan 128 estudiantes. El instrumento utilizado es el Cuestionario de Apreciación de Desempeño de Competencias (CADC), que también incluye valoraciones sobre las prácticas externas, la puntuación correspondiente a la autoevaluación de dicha asignatura, y su vinculación con el Trabajo Final de Grado. Los resultados obtenidos apuntan que a lo largo de dicho grado se observan mejoras significativas tanto en las competencias generales como en las específicas; destacando que estas últimas se perciben con un desarrollo superior, especialmente, después de haber realizado las prácticas externas. Como límites destacan las dificultades metodológicas de disponer de un instrumento de evaluación de competencias válido y fiable, así como un deseable análisis específico sobre el género. El estudio concluye con una percepción positiva del alumnado sobre su nivel de desarrollo competencial, que se incrementa significativamente a lo largo de la carrera, resaltando de manera específica la asignatura de Prácticas Externas, así como la bondad del diseño educativo de los planes de estudio de las tres asignaturas implicadas en el Prácticum del grado en Pedagogía.
- Research Article
- 10.1590/1517-106x/2025e68360
- Jan 1, 2025
- Alea: Estudos Neolatinos
Resumen En 1934, el escritor argentino Ricardo Rojas es confinado en Ushuaia por su adhesión a la Unión Cívica Radical. Durante su estadía, escribe Archipiélago, texto que será publicado recién en 1941 en La Nación y, un año más tarde, en formato libro. La propuesta de este artículo consiste en indagar cómo a lo largo de Archipiélago el escritor desanda su condición de preso y se acerca, en cambio, a los relatos de viaje sobre el territorio patagónico publicados en la prensa porteña de la época. En efecto, se verá la manera en que, a partir de una discusión intensa con las representaciones sobre la región instaladas por Darwin, Rojas se suma al proyecto de “argentinizar” la Patagonia y renovar también la mirada extranjerizante que definió la narrativa sobre el extremo sur.
- Research Article
- 10.31381/perfilesingenieria.v20i21.6084
- Jun 30, 2024
- Perfiles de Ingeniería
Las inundaciones fluviales amenazan continuamente la seguridad, infraestructura y salud en entornos urbanos y medio ambiente, generando riesgos significativos para las comunidades. El presente artículo tiene como objetivo realizar el dimensionamiento de muros de gaviones ecológicos para la protección de las inundaciones y equilibrio biótico en el poblado Chacarilla del río Matagente. La metodología que se utilizó fue multidisciplinaria desde los estudios básicos, específicos y de detalles. Se aplicaron métodos empíricos y numéricos para las condiciones hidrológicas e hidráulicas, así como modelos matemáticos para el dimensionamiento del muro de gavión ecológico. Se aplicó la matriz de Leopold con enfoque cualitativo y cuantitativo para el análisis del impacto ambiental. Para el procesamiento y análisis de la información se utilizaron diferentes herramientas de cálculos como el ArcGIS Pro 2.0, HEC HMS, Hec-Ras 6.14 y Gawac 3.0. Como principales resultados se alcanzó en primer lugar el caudal máximo el cual fue de 1379.63 m3/s para un periodo de retorno de 140 años, que generó una socavación máxima de 5.3 m a lo largo de +0.000m a +880.00m del tramo del río. Por tanto, las dimensiones de muro de gavión ecológico fueron de 8 m de altura, 4.5 m de ancho para un total de 14960 bloques. Se estimó un presupuesto para la obra de S/.6.699.633,85. Como conclusiones se define que los muros de gaviones ecológicos son una alternativa viable para mitigar las inundaciones y cuidado del medio ambiente.
- Research Article
- 10.36260/1a9fz436
- Jun 1, 2025
- Revista Boletín Redipe
Sumario:1. Introducción 2. Del profesor y del educador 2.1 Criterio, vocación y conciencia de formación 3. Del enseñar y del educar: enseñar educando 3.1 Fenomenología y hermenéutica del “enseñar educando” 3.2 Educando en la conciencia de vida, comprendiendo de modo edificante 4. A modo de conclusión ResumenEnseñar y educar no son lo mismo, tampoco ser profesor y educador. Lo deseable es enseñar educando. El educador asume su responsabilidad ética de acoger al educando en su singularidad, partiendo del hecho de que éste, como todo ser humano, es único en el concierto de la vida social y natural, entrelazada, pluriversa, “recibiéndolo” entrañable, incondicionalmente, mostrándole caminos tanto Para Ser, para tejer nexos y cuidar la vida, como aquellos Para el Sí mismo, que aíslan, desconectan y destejen el entramado de la existencia. Por esta vía el educador cumple su misión primada de promover en el educando, desde el ejemplo, conciencia de vida, habitando con éste lo mejor posible espacios que se iluminan cuando se siembra vida con las adquisiciones y potenciales alcanzados. El profesor educador genera ambientes para que el educando desarrolle conocimientos, comprensiones, reflexiones, valores y actitudes, entre otras fortalezas, viviendo desde estos procesos experiencias que le permitan florecer en la existencia socio-natural. 1. IntroducciónAsistimos a una realidad turbia en la que desde la educación y las instituciones sociales se impone el ideal de un mundo global estructurado bajo la ética de los negocios para el beneficio particular, más allá del bien común y por encima de la ética de la vida. Salvadas excepciones, nuestra educación no responde a sus finalidades primadas de promover e intervenir en la formación de seres Para la vida, sino a las demandas de las corporaciones y mega-poderes ideológicos, políticos y financieros, los cuales demarcan y redefinen, cada vez más desde sus extremos, las relaciones sociales, con la naturaleza y con la existencia integrada. De esta manera, los conocimientos, valores, actitudes, disposiciones y comprensiones, entre otras dotaciones, no representan bienes que iluminen la existencia entretejida; infortunadamente, unos más que otros se promueven solamente desde una enseñanza distante del acto de educar, signada por el tecnicismo en virtud del cual el sentido primario de la educación se desdibuja ante las urgencias de la producción en el mundo del “mercadeo de la vida”. Tal escenario orienta los procesos educativos hacia la enseñanza y el aprendizaje, obnubilando la función de educar en la conciencia de vida entretejida. Es decir, interesa más instruir, enseñar que educar, predomina el profesor sobre el educador, la competencia sobre la conciencia, el tecnicismo sobre la sentiencia pedagógica. Sobre el particular, esta exposición desarrolla aspectos teóricos, conceptuales y estratégicos de la perspectiva Comprensivo edificante (PCE), intentando esclarecer el significado de la educación y de algunos de los procesos que permiten su realización, específicamente el proceso de enseñar, el cual habría de estar, como todos aquellos que supone la acción educativa, acompañado de la función de educar en la conciencia de vida. La conciencia constituiría el potencial que iluminaría el camino de la educación para que ésta se resignifique como arsenal para la vida, y no, como sucede hoy, acicate para el mundo de los negocios. Esta viga maestra de la educación y de la vida hace del proceso de enseñar educando un “parto pedagógico” en el cual el estudiante y el profesor alumbran respectivamente como educando y educador, tras experienciar el fenómeno lumínico vivencial que hace de los conocimientos, las comprensiones y demás apropiaciones, bienes adquiridos de modo conciente, y por ello, se ponen en obra edificante, ótrica: al servicio del prójimo y de lo otro existencial por quienes somos, a quienes nos debemos. 2. Del profesor y del educador Generalmente los agentes educativos, llámense profesor, docente o maestro con un nivel de formación y especialización determinada, en cualquier caso encargados de brindar o promover conocimiento en algún área y/o grado de formación, desarrollan su actividad sin que ésta logre realizar el significado de la misma ni, por lo tanto, el sentido de la educación. El significado de la docencia, de la actividad profesoral va más allá de intervenir en la construcción de conocimientos por parte de los estudiantes; precisa además constatar que tal elaboración es de hecho, es decir, que en realidad el estudiante es capaz de construir significados y sentidos, argumentar y sustentar el contenido, dar ejemplos y contraejemplos, formular inferencias, establecer analogías en el seno del tema de clase y por fuera de éste, con temas de la misma y de otras asignaturas o grados de escolaridad, entre otros procesos que hacen parte de estrategias y ejercicios regulares propuestos desde enfoques pedagógicos y didácticos, ahí la perspectiva comprensivo edificante (PCE) en la que se fundamenta esta exposición. Un reto en la relación docente-estudiante es asumir al menos dos procesos. Por un lado, lograr que la información, el conjunto de datos presentados y/o consultados se procese de tal modo que devenga conocimiento adquirido. Para ello, el plan didáctico, que pasa por definir algunas estrategias denominadas socioafectivas, motivacionales, pre-conceptuales, cognitivas, metacognitivas, operativas y demás según las características y especificidades del encuentro, ha de promover escenarios para que tengan lugar desempeños de apropiación de conocimiento como los referidos en el párrafo anterior2 . La corroboración de apropiación efectiva de conocimiento, es decir que en realidad el estudiante ha logrado desarrollar actuaciones que interrelacionan los desempeños cognitivoafectivos y operativos mínimos que precisa la apropiación de un contenido o evento académico, es un avance importante en la significación de la función docente, precisamente porque el proceso llevado a cabo habría logrado que el estudiante fortaleciera esquemas de conocimiento “significado” que marcan diferencia frente a la suerte de construcciones de corta duración: al recurrente lamento de los mismos docentes porque sus estudiantes, a veces en su gran mayoría, ignoran u olvidan los aspectos más relevantes de la temática impartida en la clase anterior3 . Ello no significaría solamente que el estudiante no alcanzara, fuese por razones de orden personal, institucional o contextual, los propósitos formulados en el plan didáctico/pedagógico, sino además que el docente, aún con las interferencias que igualmente varían de acuerdo al contexto y al sujeto, es partícipe de tal acto fallido, pues lo mínimo que al respecto se puede decir es que la docencia, a diferencia de muchas otras actividades, precisa ser asumida, al menos, con criterio, vocación y conciencia. 2.1 Criterio, vocación y conciencia de formación Con criterio nos referimos en este espacio no sólo a ejercer tal actividad con sentido propio en el marco de reflexiones, análisis y valoraciones adecuadas, sino también con consciencia sobre las fortalezas pedagógicas, didácticas, epistémicas, axiológicas, éticas, morales y demás que se requieren para hacerlo; también, a la reflexión crítica sobre el entorno de la educación, y al papel de ésta y propio en los procesos de la vida globalizada, mercantilizada. Al respecto valdría la pena preguntarse si el profesor y la institución que lo forma reconocen y asumen la diferencia e interconexión entre los procesos educativos señalados al comienzo; si comprenden aspectos como el sentido originario de cada uno de estos y de la misma educación, así como la necesidad de posicionar los conocimientos como comprensiones, lo que implicaría ir más allá de la construcción de conocimientos para que lo adquirido gane sentido en la vida cotidiana y en la sociedad; igualmente, el impacto negativo de centrar la enseñanza en los aprendizajes como sucede en la educación del mundo de hoy; y si además de esto, tienen conciencia presencial 4 acerca del valor de educar en la proximidad, en la actitud ética, ótrica por la cual acogería al estudiante como otro -- como se acoge al prójimo o próximo del entretejido humano y a los demás seres de naturaleza por quienes somos --, acompañándolo en lo posible en escenarios en los cuales éste como educando pueda ganar en sus relaciones socio-naturales mayores grados de conciencia de alteridad ética. Esta última reflexión sobre la alteridad ética u ótrica de los sujetos de la relación pedagógica nos impone el tema de la vocación docente, en el cual la decisión de formarse en esta actividad educativa, y de consagrarse a la misma, constituiría una acción que “nacería de las entrañas” y desde estas se llevaría a cabo. Y ello presupone la ética como un asunto cuya asunción también tendría connotaciones viscerales, volitivas y concienciales, no exclusivamente racionales: acoger al otro representaría una responsabilidad ética que difícilmente se afronta si no “nace del alma”, sino se realiza con voluntad de vida5 . En este sentido, la ética sería ética si decantase en nosotros como obra, como forma de vida. Una vida, en lo posible, ética, animada por la fuerza visceral que desenvuelve como vocación de acoger, como pasión de tejer. Como conciencia de vida. Pues la conciencia que hace de la ética obra de vida emerge ante el torrente de dolor, que nos estremece, se clava en pecho y nos impacta los ojos o la garganta, experimentado frente a todo cuadro de vulnerabilidades que suele pintar el Para Sí, y por el cual desfilan migrantes, desplazados, secuestrados, desempleados, abusados, excluidos o empobrecidos. El ámbito de la alteridad que hemos planteado permite reconocer que el acto y sentido educativo impondría desarrollar una intervención tal, que permita la formación de seres con potenciales para construir conocimientos sólidos y sobre todo comprensiones presenciales, ejerciendo tal actividad con criterio, vocación y voluntad. Del mismo modo, pone de presente que la función de educar es un acto eminentemente conciencial, insoslayable en el ejercicio de la docencia. Dijimos arriba que la enseñanza no termina en las dotaciones de conocimiento, dado que este último gana sentido social en los procesos de comprensión, los cuales lo resignifican como fortaleza para la vida del estudiante comprendedor. De ello se podría inferir, entre otros aspectos, que resignificar, construir sentido de conocimiento, y mediar para que ello acontezca, son procesos que poco o nada prosperarían o no serían genuinos al margen de la pasión, del deseo entrañable de conocer y comprender, y por supuesto, de saber hacerlo. Educar pasa por ello, por generar pasión por el saber y su uso conciente, presencial en la vida6 . Educar es un acto sereno cuyo ejercicio en el ámbito educativo precisa de vocación. Sin vocación educativa no se lograría enseñar educando: si no “sale del alma” el deseo de enseñar acogiendo al estudiante no despertaremos en éste la pasión por el saber, por el saber hacer, y por comprender lo que sabe y hace con sus potenciales en las relaciones de existencia. No haremos adecuadamente este acompañamiento sin criterio, vocación-voluntad y conciencia presencial. La conciencia presencial, si se prefiere ótrica, pluriversa, es fortaleza que nos permite poner nuestras dotaciones y quehaceres en función de templar el entretejido de la vida. Tanto el estudiante como el profesor -- todo ser humano-- habrían de ganar esta forma de conciencia obradora de vida. Es ése el sentido profundo de la educación Para Ser. Es la expresión genuina de Ser. Y representa el pilar conceptual de la PCE. La formación de conciencia pluriversa -- expresión que caracterizáramos en el anterior pie de página -- es el reto mayúsculo de la función de educar, que el profesor y la formación docente no pueden ignorar. La formación docente tiene a su vez la misión de promover los potenciales que le permitan a aquel asumir su profesión o actividad como un plexo interconectado e interdependiente: con pasión, con criterio y con conciencia. Se trataría de que el profesor no sólo asumiera con criterio y pasión el ejercicio de su actividad, sus quehaceres educativos, su propio aprendizaje continuo y permanente, el fortalecimiento de las dotaciones mencionadas arriba, incluidas las que impone la función de educar, sino que “viviese” el criterio y la pasión que sustentan su ejercicio, y de ser posible, los sientiera mientras los vive. Podemos ser apasionados en algún campo de nuestra existencia, pero es posible que tal función psíquica se desborde hasta el punto en que impacte de modo peyorativo sobre aquello que la despierta. La conciencia nos permite vivir lo que percibimos, sentimos, pensamos, hacemos, obramos, de cara a ganar Ser; ha de estar ahí, aquí y ahora, para que la existencia relumbre vida, para que el logo-centrismo, la inteligencia, el pensamiento y la razón desenfrenados, ensimismados, no agrieten el plexo existencial. Sin conciencia la educación no significará la “realización de lo valioso en el ser humano en virtud de su capacidad de obrar con sentido” (Touriñán, 2018, Editorial Redipe), y sin educar el docente no promoverá tal realización. Para ello se ha de ejercer la enseñanza siendo, educando, obrando vida, promoviendo y ganando Ser. Sin conciencia no hay docente que eduque, que logre el sentido originario de la educación, de su propia actividad y de su misma existencia: es decir, adquirir sentido de vida, sumar Ser. Ser es la decantación de la conciencia en la existencia, es la conexión que por obra de la conciencia establecemos con nosotros mismos, y que objetivamos en nuestra interacción socio-natural, con el otro y lo otro existencial. Viajar al fondo de sí mismo significa asumir con conciencia nuestra existencia, con todo lo que implica existir; tal viaje constituye una suerte de profilaxis por la cual nos depuramos en lo posible de todo aquello que contamina, que enturbia nuestra vida entrelazada como humanos y como seres socio-naturales. Ganar Ser es ganar conciencia presencial, es realizar actos que reverdezcan nuestra existencia y nos permitan proyectar luces al complejo de humanidad y naturaleza: la vida socio-natural, pluriversa. Sin conciencia presencial no se em-prende la acción educativa para su propia resignificación como bien para la vida entrelazada. Ello reviste la función de educar en la promoción de conciencia como el proceso nuclear de la actividad educativa, es decir que si el profesor no asume ésta con conciencia presencial no deberá poder educar, no formaría educandos que ganen ser en el marco de sus aprendizajes y en la adquisición de fortalezas que les permitan transitar con conciencia edificante la vida pluriversa. Cómo se sabe, la conciencia se fortalece en la acción presencial, en el mundo de la vida, cuanto sometemos nuestros actos, a veces antes, durante o luego de su ocurrencia, más al escrutinio sereno que nos imponen las máximas de la vida entrelazada, que al ordenamiento social imperante regido por la moral del mercado: cuando el control que ejercemos lo mejor posible de nuestros actos y procesos se “normaliza” en la vida cotidiana. El profesor que educa es, en efecto, protagonista de acontecimientos por los cuales el estudiante deviene educando para la vida, condición para que él mismo se reafirme como educador que de ese modo realiza la responsabilidad ética, ótrica de formar para la vida, de incidir en la formación de mejores seres para la vida toda, humana y socio-natural: al enseñar educando el profesor educador - habita espacios para la significación educativa. He ahí algunos retos sustantivos de la educación para que sus procesos no sigan desorientados, des-corporizados, para no embeberse en los aprendizajes y desde una enseñanza que, al no educar, desenvuelve como un proceso descarnado, arropado de tecnicismo. Al respecto, algunas preguntas de resorte ético serían: quienes asumen y se forman en la docencia, en el campo de la enseñanza, en el proceso de enseñar, ¿lo hacen o han hecho con criterio y al tiempo con vocación? Prima en tal decisión la razón que pone de manifiesto una oportunidad de empleo, sobre (ó) el deseo entrañable de ejercer tal magisterio? Aún si se asume este ejercicio desde la razón y el deseo, ¿pesa en ello la pasión por el conocimiento y ejercicio pedagógico, la compasión por el educando vulnerable, la responsabilidad de acoger éste en su singularidad (pluriversa), en su radical alteridad? Qué factores aplazan la satisfacción del deseo de enseñar que ha de asumirse desde la acogencia; qué relaciones existen entre la responsabilidad ética del docente y la función de educar? Por supuesto, la responsabilidad no podría recaer, como ya se mencionó, exclusivamente en este agente, pues en ello tienen que ver demasiados factores de orden administrativo, (geo)político, cultural, social, económico, ideológico, epistémico, axiológico, muchos de los cuales aquí no se abordan y otros sólo se mencionan. Lo cierto parece ser que el tema de la responsabilidad moral y ética del docente suele salir a flote en el marco de las evaluaciones o procesos que atienden a la calidad educativa, y regularmente se soslaya la existencia de una cadena de responsabilidades que pasan por el proyecto educativo, pedagógico o el sistema didáctico definidos en la institución escolar, y por los sistemas educativos nacional y del orden global. Además, las aproximaciones a estos asuntos varían, entre otros aspectos, por la concepción que de responsabilidad ética se tenga. Por ejemplo, No es lo mismo hablar de ética si todo lo relacionado con la educación, los procesos educativos y sociales responde a “la ética de los negocios” como forma de ordenamiento del mundo social y de la vida, que hacerlo desde una “ética de la vida entrelazada”, desde una cosmovisión de la vida como cuerpo pluriversal, como bien ontológico relacional, en el cual los existentes humanos y no humanos mantienen relaciones de interdependencia, que nos conminan a proyectar luces a la existencia, a responder del otro y de lo otro de la vida socio-natural 7 . En el primer caso, afectaría su responsabilidad moral y ética el docente que se rezaga frente a los estándares que le imponen a su intervención el rendimiento, la eficiencia y la eficacia para formar seres que se adecúen a las dinámicas del mundo del “mercadeo” de la vida y desarrollen saber - haceres que permitan reproducir las lógicas de poder que sostienen las relaciones por las cuales se han de maximizar las ganancias particulares por encima de las comunes. Y en el otro, por el contrario, se afirman tales virtudes en el docente que se somete, no al Para Sí sino al otro y lo existencial por quienes somos y a quienes hemos de acoger. 3. Del enseñar y del educar: enseñar educando Considerando lo anteriormente expresado, la docencia se habría se asumir y ejercer de modo conciente, lo que implicaría que su columna vertebral fuese la función de educar. Por esta vía, el docente no sólo enseña sino que gestiona y protagoniza escenarios para vivir experiencias fenomenológicas, concienciales, obradoras de vida; no educaría sin tales vivencias, por las cuales él y sus estudiantes se conectan entre sí y con la vida entretejida. Pareciera que el conocimiento fuese el “ser” de la relación, la formación y la práctica pedagógica, y no lo que es: un preciado instrumento para la formación de seres concientes, capaces de poner sus adquisiciones y demás potenciales en función de la vida interdependiente, socio-natural. Las instituciones y corporaciones que indagan la formación y actividad del profesor parecen estar más interesadas en las experiencias que coadyuvan al fortalecimiento de conocimiento por parte de éste en materia didáctica y pedagógica, que en la ética de la alteridad por la cual imprimiría un mayor significado a las relaciones pedagógicas, a su saber, a su quehacer y a la educación. Este modo de habitar la educación no aporta lo suficiente a la realización del significado de la misma. Es más, paradójicamente la reflexión y las posturas críticas que puedan acompañar algunos modos rigurosos de ver y hacer educación, son tolerables a un ordenamiento educativosocial mientras no constituyan discurso en acción que haga tambalear sus estructuras. Al establecimiento que descansa en el orden del Para Sí le ciñen las enseñanzas del rendimiento, aquellas cuyos desafíos e interpelaciones no incomodan mientras no alteren su sueño eterno, Por el contrario, cuando la educación no se reduce a la enseñanza-aprendizaje, sino que reserva un lugar importante a las enseñanzas que educan, las que promoviendo aprendizajes presenciales habitan el Para Ser, decantan al compás rítmico de la conciencia del significado originario de la educación. Así, la acción educativa desenvuelve como conciencia de vida. Pero no es ése, como estamos reiterando, el rumbo de nuestra educación actual. Por ser disruptiva, por la magia en virtud de la cual prorrumpe con sus luces las calles lúgubres de nuestra existencia, la educación conciente, radicalmente edificante, es emplazada y condenada a establecerse, como discurso inhibido, en los anaqueles a los que sólo acceden quienes no pueden contener la fuerza visceral que les impone atender al vulnerable de la sociedad y de la naturaleza. 3.1 Fenomenología y hermenéutica del “enseñar educando” Una idea que cobraría vida en este aparte sería aquella según la cual el acto edificante, ético, ótrico, como el que representan las enseñanzas que educan y la comprensión presencial, conciente, es un acontecimiento vivencial, que se vive sintiéndolo, que se siente respirándolo, un fenómeno por el cual fulgura la existencia cohabitada. El dato y la estadística no se sienten, no convocan ni signan la sentiencia. Para que ello ocurra es necesario corporizarlos, es decir que tales eventos de conocimiento y comprensión se vivan, se sientan, se respiren, devengan presencialidad, lo cual no puede ser fruto de la razón sino de la conciencia: sin ésta la comprensión no será comprensión y mucho menos aquella de carácter edificante. Es preciso en consecuencia “fenomenizar” el proceso por el cual aquellos decanten como pulmones de vida. Un modo de lograrlo sería la ceremonia comprensivo edificante que, en lo que a la escuela y al sistema educacional atañe, proporciona el profesor que educa, que realiza el acto de “enseñar educando”, de intervenir conciente, presencialmente en la formación de aprendizajes por los cuales las dotaciones y equipajes adquiridos se ponen en obra de vida, sustentando con éstos el tejido socio-natural de la existencia. Aunque percibir y procesar mentalmente es una experiencia subjetiva, por ejemplo reaccionar frente a la afirmación: “No existe un tal exterminio de palestinos, ni un tal Cambio climático”, tal experiencia subjetiva constituye un orden de la realidad que se halla por fuera de la mente y del cerebro, en tanto se inserta en un contexto, sea físico, natural, social, económico (neoliberal), (geo)político, histórico o educativocultural, del cual deriva el objeto de apropiación o comprensión. Para que dicha experiencia subjetiva decante como comprensión, precisa de experiencias objetivantes de las adquisiciones cognitivas; requiere desempeños, experiencias o actuaciones externas, por fuera de la mente, aunque reflexionadas y acompañadas por esta misma; por ejemplo, argumentar y sustentar racionalmente pero en lo posible a la luz de los hechos, determinando, viviendo las fuentes, ó establecer asociaciones reflexivas y generativas entre un valor o actitud y el modo como éstos se asumen o ignoran por parte de los profesores, estudiantes, directivos, gobernantes, políticos, empresarios, religiosos, o por nosotros mismos, intentando vencer algunos de los obstáculos que nos impidan vivirlos, satisfacerlos, concretarlos. Este último es el caso de las comprensiones edificantes (CE), donde tal experiencia externa objetiva las elaboraciones mentales hasta un punto en el cual éstas transcurren como experiencias fácticas obradoras de vida (edificantes), lo que podríamos llamar “acontecimiento fenomenológico protagonista de vida” entrelazada y pluriversa. De este resorte son los escenarios por los cuales la PCE, en busca de nuestro Ser, genera oportunidades y capacidades para enseñar educando y de la mano de estos dos modos de experienciación, a fin de que los mismos fluyan como acontecimentalidad edificante, obra de vida: conciencia subjetivoobjetivo presencial, ética, ótrica. La enseñanza y el profesor que educan propician eventos para la apropiación y subjetivación o dominio de conocimientos, comprensiones y valores, tanto como para objetivar éstos, en lo posible de modo edificante, direccionándolos como tangible obra de vida; y por su parte, la educación verdaderamente conciencial, para la vida, objetiviza estas praxis, las formaliza como tarea habitual. Otro caso que ilustra esto es cuando se genera y vive experiencias edificantes en las cuales se acoje o acompaña a personas que han padecido violencia de género, política, epistémica, racial, familiar, sin descuidar la violencia hacia los animales y otros seres de la naturaleza. Esto se puede enmarcar en la construcción y desarrollo de proyectos para disminuir la agresión socionatural en el barrio, en una comunidad marginada, en casa, en el aula, en la relación pedagógica, en uno mismo, etc. Tal visión educativa y pedagógica hace énfasis en que ambientar espacios para inhalar eventos como éste, es el sentido primado de las “enseñanzas que educan”: son momentos que permiten sentir y vivir estos dos fenómenos como acontecimiento comprensivo edificante que impone a los ejecutantes del proceso, al mediador comprensivo y al educando comprendedor, sortear las “tensiones fenoménicas” (Weis, 2005), depurando las experiencias de los sesgos y otros agentes que representan al Para Sí. La conjunción de los procesos de enseñar y educar en la intervención pedagógica constituyen un acontecimiento iluminado, “con rostro humano” (Ortega, 2025), en tanto el educador pone en función del otro necesitado las dotaciones que precisan aquéllos. Educar no se enseña: se aprende percibiendo, sintiendo desde la conciencia la fuerza interior que nos arrastra hacia el otro y lo otro a quienes nos debemos, y que nos demanda acogimiento, cuidado; porque la vida socio-natural, como entrelazado de humanidad y naturaleza, crece cuando respondemos de sus existentes, y se marchita cuando la descuidamos, cuando los humanos dejamos de cumplir la responsabilidad ética, “ótrica” de ser proximales, responsivos del prójimo y de lo otro del tejido existencial. Mayúsculo reto el del profesor y el de las enseñanzas que educan y no se detienen en los aprendizajes! El docente educa, se realiza cuando se da, se entrega a la labor de enseñar con y desde la conciencia. Valga decir, el enseñar es conciente cuando, en primer lugar, quien lo brinda lo hace desde la madurez que ha adquirido al des-prenderse de sus conocimientos: ya sus dotaciones dejan de ser apropiaciones, subjetivaciones para Sí, ahora las suelta para que corran el rumbo de las subjetivaciones presenciales, fortalezas que quienes las adquieren no tienen el ánimo de poseer con ello al otro, de recibir su reconocimiento o de instrumentalizarlo. Y en segundo lugar, el acto de enseñar es conciencia edificante cuando en la realidad del aula el enseñante participa con los educandos en procesos en virtud de los cuales éstos producen apropiaciones concientes, comprensivas, y alcanzan a tejer vida entrelazada con los equipajes formados. Desde esta perspectiva, el docente educador se afirma como tal cuando logra vivir con el educando esta experiencia de Vida, fenoménico hermenéutica, de subjetivación-objetivación presencial, por la vida. Es en tal vivencia que el educando comprende de manera más amplia los contenidos y enseñanzas, y es ahí donde estas últimas adquieren carnosidad, se corporizan, no como máximas para vivir, sino como equipajes en la vida. Es precisamente este evento lo que la PCE denomina “Parto pedagógico edificante” (PPE): fenómeno acontecimental en virtud del cual el profesor deviene educador y el estudiante educando8 . El educador es tal, por el educando. Su alumbramiento como educador se concreta en el parto pedagógico que él mismo ambienta y protagoniza con el estudiante, cuando logra que éste alumbre como educando, evento que acaece cuando el estudiante vive, respira la experiencia fenoménico hermenéutica por la cual en efecto gana comprensiones y dotaciones con las cuales edifica. Justamente ahí, en el momento que junto con el educando ayuda a sustentar el plexo de la vida, el docente alumbra como educador. Ahora sí podemos decir que las formaciones presenciales son procesos que confieren significado a la educación en tanto ambientan y protagonizan cadenas de partos pedagógicos presenciales que tienen lugar en el seno de las enseñanzas que educan. Tales intervenciones, dirigidas a la formación de profesores y que acontecen en y desde las escuelas normales y facultades de educación, se distinguirían de otras formaciones pedagógicas por el peso que le confieren a la función de educar, es decir al significado radical de la educación que se realiza a medida que se potencia “conciencia de vida”9 . Mientras que las formaciones que pululan en nuestra sociedad fortalecen las destrezas y cualidades del “profesor competente” para lograr que los estudiantes desarrollen las dotaciones que les permitan “contribuir a la sociedad”, son escasas las que se sustentan en praxis edificantes como los PP presenciales, en los cuales se ha de enseñar educando, por los cuales se completa el educador y alumbra el educando. Una precisión al respecto ayudaría a destotalizar las miradas sobre este asunto: como veremos más adelante, existen formadores de docentes que se entremezclan en una y otra de las formaciones mencionadas, es decir que el hecho de que exista mayor número de formadores concientes en las instituciones con PPE -- que en la realidad concreta no parecen existir --, no significa que éstas adolezcan de “formadores competentes”, nada o poco concientes, y que tampoco podamos encontrar grandes formadores en aquellas que preparen “profesionales competentes” en la docencia. El formador conciente, presencial, edificante, quien enseña educando, se realiza a su vez como educador, si genera PPE por medio de los cuales el futuro educador10 convierta sus clases, su quehacer docente en un escenario donde nazcan los educandos del mañana y para su mismo alumbramiento. El nacimiento como educador, por parte del formador de educadores, sucede aposteriori, una vez inicia con su “educando”, su “futuro educador” la obra por la cual pone en marcha un proyecto de vida, que podría derivar de una planificación de este tipo de eventos edificantes, fenoménico-hermenéuticos. Estamos hablando, pues, de tres estados o modos de alumbramiento en el seno del PPE (Parto Pedagógico Edificante); dos de los cuales toman la forma de “realización” o completud: 1) el nacimiento como educador del “formador de docentes”, que acaece cuando su “educando” deviene “futuro educador”, o educador “en ciernes”, una vez inicia, con su concurso, un proyecto PPE; el nacimiento como genuino educador del 2) “profesor-educador en ciernes”, quien deviniera como tal durante el desarrollo del PPE orientado por su formador ; y el nacimiento del 3) “estudiante” como educando, tras mediación presencial del profesor-educador en ciernes, quien se completa como educador al lograr, según hemos dicho, que su estudiante fluya como educando . Este último evento permite pues un triple nacimiento fruto de un PPE ampliado: el del educando, que antecede al alumbramiento y realización, ahora como educador, del otrora “educador en ciernes”; así mismo, conmemora la realización como educador del “formador de docentes”. A continuación se amplia la explicación fenomenológica relacionada con la función de educar en la conciencia, y del modo como una comprensión de carácter edificante aportaría al proceso. Para ello creemos necesario esclarecer algunos conceptos que se juegan en la ejecución de tal función, y por supuesto, en la significación de la educación. 3.2 Educando en la conciencia de vida, comprendiendo de modo edificante En los procesos mencionados la función de educar en la formación de conciencia edificante constituye el núcleo de la intervención, y a nuestro modo de ver, el motor que le otorga significado y sentido a la educación; éstos se esclarecen cuando se educa en la conciencia de vida, habitando el fenómeno de la presencialidad, cuando abordamos el ritual experiencial en el cual se siembra y cosecha los frutos que materializan el significado primado de la educación. Sin embargo, nuestra educación y las prácticas educativas y pedagógicas revelan que formar en la conciencia es un proceso que requiere previamente establecer precisiones conceptuales. Partir, por ejemplo, de consideraciones según las cuales la “educación” se “realiza” cuando potenciamos en los “sujetos” equipajes competenciales que les permitan adecuarse a la sociedad, nos podría alejar del sentido originario de la educación relacionado con promover “conciencia de vida”; del mismo modo, cuando se considera la educación un instrumento para cuestionar y transformar la sociedad, y entonces se ha de formar sujetos políticos, seres críticos, con valores y actitudes favorables al emancipamiento, sea éste radical, destruyendo el orden educativo dominante, o desde este último, sin socavarlo. Inclusive, existen consideraciones más de corte híbrido y acento voluntarista orientadas a construir mundos mejores si conciliamos las propuestas competenciales con las críticas, socio-críticas, constructivistas, cientistas o cientifistas, entre otras en las que también pesen lo axiológico, el pensamiento innovador y creativo, y la neurociencia. Dichas apreciaciones también revelan diferencias en la noción que tienen de “conciencia”. Esta varía, adquiriendo un carácter entre metafísico, social, político y metacognitivo. Es vista como un fenómeno que sirve de instrumento para un fin dado, o como un evento exclusivamente mental, cuando no descorporizado. Tal situación se presenta frente a las nociones que aquellas tengan de “vida”. La significación de “vida” se corresponde con el tipo de educación, y depende a veces del orden social al que se apueste. Por ejemplo, no significa lo mismo esta expresión para la educación que sigue los lineamientos del mundo competencial, en el cual los negocios representan la promesa no cumplida del camino por el cual podríamos alcanzar los mejores niveles de existencia, que aquellos donde esta última finalidad sólo se corporiza si cambiamos las estructuras de la sociedad mediante vías como la educación. Sobre estos temas habría muchas ideas y contenidos por abordar y de los cuales aquí sólo se han mencionado algunos. Nos interesa remarcar que desde la perspectiva CE la vida se asume como un valor ontológico primado, como la realización de la existencia entretejida de humanos y no humanos, como un plexo interdependiente e interconectado, un pluriverso; su cuidado es cuanto nos hace humanos, mejores seres socio-naturales. La educación representaría la acción por la cual se generan oportunidades y capacidades para formar en los potenciales que requiere templar y sustentar el entretejido de “mundo de mundos” (pluriverso) del que hacemos parte. Y la conciencia constituye un potencial corporal, hacedor, que nos permite iluminar nuestra existencia mientras caminamos por la senda de la vida entrelazada y pluriversa, cuidándola, reorientándonos por la misma cada vez que la agredimos o pretendamos hacerlo, realizando actos presenciales, tejiendo nexos, acogiendo al prójimo y lo otro existencial. Con su batería de reflexiones, conceptualizaciones y dispositivos metodológicos la PCE nos permitiría ser protagonistas de una experiencia educativa conciencial Ótrica, en la que podríamos construir situaciones en las cuales se fundan las experiencias de orden subjetivo y objetivo que hemos de vivir en el marco de nuestro proyecto de Ser, de formar seres concientes, sensiblemente sociales, “revolucionarios edificantes” de las relaciones socio-naturales, de proximidad, Para Ser (no Para Sí), quienes ponen sus dotaciones en función del cuidado del entramado de la existencia social y natural, acogiendo a los vulnerables a quienes nos debemos: al otro y lo otro existencial, al otro de la humanidad y lo otro de la naturaleza. Como se ve, la formación que brindaría la función de educar, asumida como médula espinal de los procesos educativos, permitiría desarrollar dotaciones que, como se expresó en el aparte anterior, superan el estado de subjetivación, más allá de ser meras apropiaciones intelectuales y mentales. Fruto de las enseñanzas que educan, la comprensión constituiría un bien cuyo desarrollo trascendería el mundo de las cogniciones, de las adquisiciones intelectuales, hasta ganar una corporalidad que habite y teja vida concreta. La edificancia sería una forma de comprensión, quizás el nivel de comprensión más avanzado por el cual ésta hace obra de vida concreta11. La comprensión no constituiría un asunto exclusivamente fenoménico de orden subjetivo, “interno” como supondría Ricoeur, P. (2003), entre otros; la “objetivación experiencial” de las adquisiciones e interpretaciones elaboradas mentalmente habla de su asiento y concreción en el contexto, en su externalidad, hablan de su exterioridad por la cual en la existencia material se abre al otro, y de su interproximalidad o actitud ótrica por la cual el comprendedor teje humanidad y naturaleza con sus equipajes. En dicha externalidad o edificancia se objetiva o completa la comprensión, realizando el Ser, realizándose a sí misma, permitiendo que el comprendedor salga de Sí hacia el Ser, se “desyoice”, y emerja como singular con grandeza pluriversa. No será plena la comprensión si no viaja desde la subjetividad, que suele estar atrapada por el Para Sí, por el si-mis-mo, hacia el mundo concreto de la existencia, en el cual ha de sembrar vida y ser, lo mejor posible, la vida misma: el territorio desyoizante de la proximidad, del cuidado de la vida. En sintonía con esto, no sería justo para con el prójimo y el próximo de la naturaleza a quienes nos debemos, que la comprensión fuese una adquisición del comprendedor exclusivamente Para Sí, ensimismada, como no es justo tampoco que el conocimiento y demás dotaciones, ni ningún bien de la producción social y de la naturaleza se coopten o privaticen limitando el derecho común al mismo y en condiciones iguales, corriendo de esa manera los caminos que nos desconectan del plexo vital. Cuando nos aferramos a los bienes que reclama el Yo para Sí, por encima del prójimo y del próximo de la naturaleza por quienes también somos y a quienes nos debemos, ampliamos la separación entre humanos, y entre humanidad y naturaleza, sometiendo la vida al imperio de las ganancias privadas. Lo contrario acontece cuando nos desprendemos de estas valijas. Cuando nos aferramos a los bienes que reclama el Yo para Sí, por encima del prójimo y del próximo de la naturaleza por quienes también somos y a quienes nos debemos, ampliamos la separación entre humanos, y entre humanidad y naturaleza, sometiendo la vida al imperio de las ganancias privadas. Lo contrario acontece cuando nos desprendemos de estas valijas. En este punto, en el que las comprensiones se realizan edificando, las enseñanzas que educan cumplen, igualmente, su función ética. De este modo la comprensión edificante representa una fenomenología del acto ético presente en las enseñanzas que educan. Es un acto ético, un evento por la vida que no ocurre per se. A diferencia de la ética de los negocios, la ética de la vida precisa (es) la actitud en virtud de la cual nuestra conciencia carga con la fuerza volcánica disparada desde las entrañas con la misión de acoger al vulnerable tanto de la humanidad como de la naturaleza. Sin esta “implosión”, conducida por la conciencia a través del puente que tienden la subjetivación y la objetivación, las enseñanzas no educan, la comprensión no edifica, y acaso tampoco tenga lugar el acto ético, conciente. Valga insistir. Para ser concienciales la enseñanza y la formación han de vivir el fenómeno de la subjetivación - objetivación presencial. Serán acontecimiento de y por la vida si generan escenarios para que la alteridad ética envuelva las relaciones pedagógicas. Ello cobra mayor sentido si se advierte que el docente que educa no necesariamente ha recibido una formación presencial, es decir dirigida a fortalecer en el mismo potenciales pedagógicos que superen las demandas del sistema educativo imperante. Para ganar tal musculatura pedagógica y ética ha debido vivir las vibraciones que provoca el deseo entrañable de entregarse a la función de educar, de acoger al estudiante como otro que le demanda atención, recibimiento sin condiciones, como ser singular y necesitado no sólo de la luz del conocimiento y la razón sino de la iluminación conciencial que nos lleva a la comprensión, en particular a las comprensiones que obran vida pluriversa. Tal potencial pedagógico no es el que revela nuestra educación, y no es tampoco el que pesa en la enseñanza de los saberes culturales que se imparten en las instituciones educativas. Ni en la formación ni en la enseñanza parece gravitar la conciencia de educar para la vida socio-natural, no es la luz conciencial la que irrradia y conecta estos dos procesos. No parece ser característica de la formación docente que transcurre en las escuelas normales y facultades de educación promover habitando las formaciones y enseñanzas que eduquen, es decir vivenciando con los agentes en formación prácticas de enseñar educando, de comprender edificando, por las cuales el docente devenga como genuino educador, quien a su vez interviene para que el estudiante haga lo propio como educando. Como se ha mencionado, habrá sin duda momentos de la formación en los que no sólo se presentan reflexiones y estrategias, modelos y enfoques para la apropiación de conocimientos y la promoción de valores y actitudes que permitan formar los estudiantes que demanda el mundo que les corresponda vivir, sino otros que discutan tales educaciones; así mismo, habrá quienes insistan en la importancia de que el profesor potencie en sus estudiantes la formación de conciencia plena, y otros más que inviten a éste seguir los caminos “únicos” del adoctrinamiento, intentando convercerlos con argumentos “incontrastables” y recomendando o imponiendo lecturas que refuercen sus convicciones. Frente a este panorama asimétrico de las comprensiones o incomprensiones en torno a la educación, sería deseable propiciar espacios para reflexionar serena, generativamente sobre el sentido y significado de la educación, así como sobre la responsabilidad ética que ello entraña, y a partir de ahí desarrollar los procesos que correspondan -- en vía de ejemplo la autorreflexión --, de frente a reorientar, de acuerdo a las circunstancias, la acción educativa por el orbe que le permita Ser, devenir obra de vida. 4. A modo de conclusión Es necesario reconocer que los procesos educativos, entre otros enseñar, aprender, conocer y educar, constituyen un complejo interrelacionado, y que además, la función de educar, es decir de promover conciencia de vida, representa el núcleo de la educación, por el cual ésta se resignifica como acto conciente, por y para la vida. Siendo así, cada proceso habría de tributar a la significación educativa, ligado a la función de educar. Ello quiere significar también que el sentido originario de procesos educativos como la enseñanza, no descansaría en el conocimiento sino en la generación de oportunidades y capacidades para la adquisición del mismo y de otras dotaciones, participando en lo posible en el uso presencial de todos estos equipajes, por y para la vida. De este modo la enseñanza constituiría un espacio deseante, visceral desde el cual se participa con conciencia en la satisfacción del deseo entrañable de poner las adquisiciones en favor del otro y de lo otro del entramado de la vida. Ello marca la diferencia y la necesidad de fusión entre profesor y educador, su confluencia en el acto mágico, entrañable de enseñar educando, de promover las comprensiones Para Ser, las dotaciones que edifiquen, que resignifiquen la educación como acción obradora de vida. En síntesis, todas las formaciones, desde las pedagógicas que equipan a los docentes, pasando por las educativas que se gestionan a través de la enseñanza en la escuela, habrían de configurar partos pedagógicos, escenarios a través de los cuales se enseñe educando, se comprenda edificando, se inicie o potencie el sentido originario de la educación y de todo proyecto de vida particular o común, que es tejer la existencia socio-natural. 2 La perspectiva comprensivo edificante (PCE) constituye una apuesta que a nivel educativo contribuye a los procesos de construcción y desarrollo conciente de conocimiento y de comprensiones, a través de reflexiones, metodologías y estrategias de orden pedagógico, didáctico, curricular, evaluativo, investigativo y discursivo, parte de la cual se incluye en las referencias bibliográficas donde se nos relaciona como autores. 3 Según hemos expresado en otros espacios (Arboleda, 2000, 2003, 2005, 2007, 2010) no se trata siempre de olvido o frágil memoria frente a los temas de clase, sino que parece primar el hecho de que la apropiación no ha sido afortunada y/o adecuadamente mediada. 4 En varios momentos de este trabajo caracterizaremos la conciencia presencial. En términos generales hace referencia a un potencial que nos pone en alerta sobre lo que somos, hacemos y deseamos, llevándonos a andar los caminos que nos permiten Ser, acoger a quienes nos debemos y por quienes somos, a cuidar de la vida “de ese otro absolutamente otro, responsabilidad respecto del único (Levinas, 1993, p. 195, citado por Ortega, 2005), tanto como de lo otro existencial y en general de la vida integrada, en su expresión ontológico relacional. De hecho, la conciencia es graditivamente presencial, y alcanza su plenitud cuando nuestra existencia se convierte en obra de vida, cuando habitamos ésta con actitud ótrica, es decir cuando ponemos nuestras fortalezas al servicio del integrado de la vida, acogiendo sin condición alguna al otro humano y lo otro existencial que la conforman. 5 El tema de la ética de la vida entrelazada lo hemos tocado en diversos momentos de la discursiva comprensivo edificante (CE); sin embargo, será necesario ambientar nuevos momentos para retomarla atendiendo al tema de la conciencia, la voluntad y la pasión por hacer de nuestra existencia un camino para obrar vida, para ser el otro y lo otro de la vida integrada, ser vida en la existencia. La obra ética, enseñar educando, por ejemplo, precisa de conciencia volitiva, de voluntad interior para tramitar los deseos. 6 Como se podrá advertir, la expresión consciencia (con S) la hemos empleado en términos de “estar alerta”, despiertos frente a los procesos de aprendizaje, de apropiación del conocimiento, y conciencia (con C) haciendo referencia al potencial que ilumina nuestra existencia, que enciende luces a nuestros sentimientos, pensamientos y actos para que cursen el sentido de la vida, los pongamos en obra de vida, en función tejedora de existencia; de ahí que a veces usemos esta última en forma compuesta: conciencia presencial, o conciencia pluriversa si queremos resignificar con ello que tal conciencia o acto es ótrico, se hace por la vida en su pluriversidad, como complejo interdependiente e interconectado de humanos y no humanos, de culturas, universos, naturalezas, espiritualidades y cosmovisiones (Arboleda, 2014). 7 Lo deseable en el acto de hilar nexos es que no primase la razón y/o la experiencia que ponen de manifiesto las consecuencias devastadoras que de no hacerlo conlleva a nivel personal y social, sino que tal acción -- antecediendo a la conciencia y la razón --, obedeciera al impulso visceral que mueve a algunas personas al servicio, al acogimiento del necesitado, a tejer el entrelazado de la vida común. 8 PPE es un constructo que se propone para caracterizar los procesos educativos, en particular los formativos de docentes y de estudiantes, ejecutados de modo conciente, presencial, y por los cuales se busca que las enseñanzas eduquen, promuevan comprensiones edificantes, confieran significado y sentido a la acción educativa. Podría constituir un programa o proyecto estructurado en razón a las particularidades de contexto y sujeto y de cara a la significación educativa. 9 La expresión “conciencia de vida” pareciera asumirse descorporizadamente, como “iluminación pálida” propia de un mundo que no es terrenal: “sí, jóvenes; seamos concientes, podría exclamar alguién -- ¿el profesor, el enseñante?--, alentando una flaccida emoción en sus manos desgonzadas hacia el infinito; o manifestarse, prorrumpiendo sin convicción, con el puño sobre una superficie. 10 Aquí no se puede ignorar que al proceso de formación docente que se imparte en la educación superior también arriban maestros normalistas, estudiantes o profesionales provenientes de áreas diferentes a la Educación. Algunos de éstos lo harán por vocación y/o por opciones laborales, o por las razones o sinrazones específicas por las cuales las personas se ven a sí mismas aventadas a una u otra carrera o programa de estudios. 11 Valga recordar que La PCE ha propuesto el nivel edificante como desempeño de comprensión, con mayor grado de complejidad. Se trata de una actuación presencial que incluye en su equipaje los niveles literal, inferencial y crítico de cara a obrar vida, permitiendo de ese modo que la comprensión arribe al Para Ser, lo que impediría en buena medida que fuese cooptada por el Para Sí. En el plan didáctico los desempeños cognitivos, afectivos y operativos adquirirían corpulencia, si tributaran con generosidad a la vida, acompañándose de actuaciones presenciales, encarnadas, que refuljan sentimiento, vocación y voluntad de tejido de vida.
- Research Article
- 10.7203/clinicajuridica.30995
- Jun 30, 2025
- Clínica Jurídica per la Justícia Social | Informes
Las personas que conviven con VIH deben afrontar una pluralidad de retos y situaciones, muchas de ellas discriminatorias que impactan en su día a día, y afectan a derechos fundamentales y humanos. Una de estas realidades es el estigma que aún se adscribe al VIH, vinculado con bulos e informaciones falsas que intentan mostrarlos con personas que suponen un riesgo para la sociedad. Si bien es cierto que la estigmatización del colectivo es actualmente menor que la experimentada a lo largo de los 80 o lo 90, cualquier tipo de discriminación basada en el estado serológico de una persona debe ser denunciada y combatida, por constituir un ataque directo y discriminatorio al su derecho a la dignidad. Esto se ha mostrado con especial dureza en el ámbito laboral, dificultado su acceso al mercado de trabajo, o perdiendo puestos laborales que ya ocupaban cuando se ha advertido de la situación por parte del empleador o compañeros/as de trabajo. Es precisamente este estudio el que motiva la investigación que se realizará a continuación. A lo largo de los siguientes capítulos, se analizará el marco jurídico internacional y nacional con el objetivo de identificar los estándares de protección de los derechos laborales de las personas trabajadoras que conviven con VIH, y cómo se están aplicando desde el punto de vista jurisdiccional. Este informe se ha dividido en tres grandes áreas que se describirán a continuación. En primer lugar, se ha estudiado cuáles son las características de los conceptos de igualdad y no discriminación, siendo estos los pilares básicos sobre los que se va a sustentar las protecciones de derechos establecidas en el ordenamiento jurídico internacional y nacional. En segundo lugar, se ha investigado en el área internacional los pactos, convenio o la legislación desarrollada por Naciones Unidas, la Organización Internacional del Trabajo, el Consejo de Europa y la Unión Europea. Cada una de estas organizaciones internacionales cuenta con normativa y con declaraciones relevantes que deben ser estudiadas para identificar los estándares de protección de los derechos de las personas trabajadoras que convive con VIH. En tercer lugar, se atiende el ordenamiento jurídico español. Aquí se analizarán los principios constitucionales relevantes para instituciones como la igualdad y la no discriminación, así como el mandato establecido a los poderes públicos sobre la necesidad de garantizar la efectividad su efectividad, y la normativa relevante, como el Estatuto de los trabajadores y la Ley 15/2022, de 12 de julio, integral para la igualdad de trato y la no discriminación. El impacto de esta última en la protección de los derechos de las personas trabajadoras que convive con VIH es muy importante, dado que introduce la discriminación por estado serológico como una conducta prohibida. Esto permite crear una categoría específica para las conductas lesivas que soportan este colectivo, y que se venían reconduciendo, normalmente, a la discriminación por discapacidad. Por lo tanto, estudiar esta nueva realidad es fundamental para entender cómo se aborda la discriminación en nuestro país en la actualidad. Por eso, se ha incluido un estudio jurisprudencial que revisa sentencias anteriores a la entrada en vigor de esta ley, y las analiza bajo su prisma, con el objetivo de ofrecer argumentos sólidos que se puede utilizar en casos futuros que versen sobre el mismo objeto, tanto en casos en los que se ha fallado a favor de la persona trabajadora que convivía con VIH, como en los que no se apreció discriminación, pero que del estudio del caso sí que se pueden detectar indicios de este tratamiento.
- Research Article
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- 10.5565/rev/dag.936
- Jan 31, 2025
- Documents d'Anàlisi Geogràfica
El mecanismo rural de garantía (MRG) se define como «un intento de garantizar que todas las políticas tengan en cuenta las cuestiones rurales». El planteamiento es aparentemente simple y muy atractivo, pero a la vez resulta tremendamente complejo. En este artículo, además de repasar el marco europeo, se analizan con detalle tres experiencias especialmente relevantes: la de Canadá, que fueron los pioneros (desde 1998 hasta 2013); la de Inglaterra, que es el modelo más robusto y consolidado, aunque con diferentes ajustes a lo largo de su historia (desde el año 2000 hasta la actualidad), y un modelo, el de Irlanda, que está naciendo en estos años, pero que presenta novedades e intenta aplicar las lecciones aprendidas hasta la fecha (desde el año 2021 hasta la actualidad). Estos análisis diferentes nos permiten extraer una serie de lecciones de cara a calibrar adecuadamente, sin expectativas infundadas, los elementos fundamentales de un MRG adecuado que, en todo caso, debe ser flexible y adaptarse a las circunstancias nacionales, regionales y locales.