Abstract

La memoria australiana de la Gran Guerra siempre se ha expresado de modo más efusivo en los ritos del día de Anzac: un acontecimiento que reconoce el aniversario de participación en la primera batalla en la Guerra de los australianos en Turquía, el 25 de abril de 1915. En las décadas tras los años 1914-1918, los efectos devastadores de la Guerra se apaciguaron en parte gracias al orgullo que los australianos sentían en la reputación de sus soldados como combatientes. En la década de 1960 los ritos de Anzac estaban en un declive palpable. Los australianos jóvenes eran reacios a los valores de la generación de la Gran Guerra y creían que las prácticas conmemorativas del día de Anzac glorificaban la Guerra. A pesar de la creencia generalizada de que el día de Anzac moriría junto al último de los veteranos, este ha resurgido de modo notable. Este hecho se puede explicar por la reconstrucción de la leyenda de Anzac, que ha evolucionado desde el mito anclado en el patriotismo racial británico y el nacionalismo marcial hacia uno que habla en el idioma moderno del trauma, el sufrimiento y la empatía. Lo que permanece de la leyenda original de Anzac es la creencia sostenida de modo global por los australianos contemporáneos de que su conciencia nacional nació en Gallipoli, el 25 de abril de 1915.

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