“Muchachos y muchachas se tratan con toda libertad”.
Guardar el orden moral se convirtió en una obsesión para la dictadura franquista. Para ello, el régimen ejerció, de manera permanente y cambiante, un control moral que fue cotidiano, intenso y vasto. El presente texto tiene como objetivo reflexionar sobre este fenómeno durante la década de los cuarenta, focalizándose en los y las jóvenes como colectivo de especial atención. Se atiende en primer lugar a la definición y caracterización de este control moral. Posteriormente, se profundiza en los espacios y momentos que constituyeron tanto objetivos prioritarios de control como oportu- nidades para la transgresión: cuáles son, por qué inquietaban o cómo los y las jóvenes localizaron y aprovecharon las fisuras. Finalmente, se ejemplifican los tres tipos de actuaciones implementadas por el franquismo: la regulación, la vigilancia y la sanción.